Historia y antecedentes del Día Mundial del Sida

El Día Mundial del Sida se celebró por primera vez el 1 de diciembre de 1988 con el fin de sensibilizar sobre el VIH y rendir homenaje a las personas afectadas por la enfermedad. Se puso en marcha inicialmente para aprovechar un paréntesis en la cobertura mediática entre las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 1988 y la Navidad. James Bunn, un periodista que había aceptado un puesto en la OMS, creía que el público se sentiría atraído por la noticia tras un largo año de cobertura de la campaña electoral, ya que ofrecía algo diferente.
El primer Día Mundial del Sida se centró en los niños y los jóvenes, con el objetivo de concienciar sobre el impacto que el VIH y el sida tenían (y siguen teniendo) en las familias. Se pretendía ir más allá de los grupos habitualmente estigmatizados y poner de manifiesto que la enfermedad puede afectar a cualquiera.
En 1996, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) se hizo cargo de la iniciativa, ampliando el alcance del proyecto para convertirlo en una campaña de prevención y educación que se desarrolla durante todo el año. En 2004, la Campaña del Día Mundial del SIDA se constituyó como una organización independiente sin ánimo de lucro con sede en los Países Bajos.
En 2018 se cumplió el 30.º aniversario de la iniciativa, lo que dio lugar al lema «Conoce tu estado», que sigue utilizándose hoy en día para llamar la atención sobre la labor destinada a reducir el estigma asociado a la enfermedad. Este lema es un elemento clave del esfuerzo de la comunidad internacional por diagnosticar al 90 % de la población mundial con VIH para 2030.









