Yacin Benavides es un asesor que trabaja en primera línea en la prevención del VIH entre los usuarios de drogas inyectables en la ciudad de Mayagüez, Puerto Rico. Como colaborador de la organización comunitaria Estancia Corazón, utiliza las pruebas INSTI en numerosos entornos no tradicionales y ha sido pionero en el revolucionario concepto de las «pruebas semáforo».
El VIH es un problema de salud preocupante en Puerto Rico, que ocupa el séptimo lugar en cuanto a la tasa de personas que viven con el VIH y el decimoquinto en cuanto a la tasa de nuevas infecciones por el VIH entre los estados y territorios de Estados Unidos. La última iniciativa de Estancia Corazón ofrece pruebas del VIH a algunas de las personas más vulnerables de la comunidad: la población sin hogar que suele pasar el tiempo en los semáforos, pidiendo limosna a los transeúntes.
INSTI sido una herramienta fundamental para el proyecto de pruebas en los semáforos», afirma Yacin. «Conducimos hasta las afueras de nuestra ciudad y volvemos hacia el centro. Nos detenemos en los semáforos, donde suelen reunirse las personas sin hogar en busca de algo de dinero. Les ofrecemos comida, bebida y pruebas del VIH». Explica que, cada vez que el semáforo se pone en verde y pasan los coches, él y un compañero pueden hablar con la persona, ofrecerle comida y bebida, realizar la prueba y darle el resultado al instante. Durante todo el proceso, Yacin y su compañero pueden ofrecer asesoramiento y rellenar los formularios relacionados con la prueba. Con solo un coche, dos trabajadores y los kits de pruebas INSTI , este proyecto llega a hasta 15 personas en un día, muchas de las cuales normalmente no tendrían acceso a las pruebas.
Estancia Corazón tiene sus orígenes en algunos de los días más oscuros de la crisis del VIH. Se fundó como centro de cuidados paliativos en 1991. «Por aquel entonces veíamos que muchos pacientes con VIH/sida eran abandonados por sus familiares y amigos, y la mayoría de ellos morían en la calle. Estancia Corazón abrió sus puertas para que estas personas tuvieran un lugar donde quedarse, un lugar donde vivir y un lugar donde fallecer con dignidad», afirma Yacin.
A medida que evolucionan el diagnóstico, el tratamiento y la atención del VIH, también lo hace la labor de Estancia Corazón. Yacin afirma: «Hoy en día, ayudamos a las personas que se inyectan drogas y a los trabajadores sexuales; a aquellas personas a las que la sociedad ha dejado de lado». Explica que trabajar con estos grupos plantea retos únicos y añade: «En el pasado, teníamos que animar a las personas a que se plantearan hacerse la prueba, pero luego nos encontramos con una segunda barrera: el tiempo». El equipo de pruebas utilizaba pruebas rápidas tradicionales del VIH, que tardan 20 minutos o más en dar el resultado. Yacin afirma: «Cuando trabajas con personas que consumen drogas, a menudo no pueden perder el tiempo. Para ellos, el tiempo es dinero. Sin tiempo, no hay dinero, no hay drogas. No podíamos hacerles esperar después de la prueba, teníamos que confiar en que volvieran a por el resultado. La gente no volvía. Si no encontrábamos a la persona ese mismo día, teníamos que volver a buscarla, lo que nos quitaba tiempo que podríamos haber dedicado a hacer pruebas a otras personas. Eso significaba que teníamos que suspender otros programas, otras actividades».
Yacin recuerda cuando oyó hablar por primera vez INSTI se dio cuenta de que podía ser la solución que Estancia Corazón necesitaba desesperadamente. «Estaba en una conferencia sobre el VIH en Atlanta y vi unos carteles sobre la prueba de un minuto. Pensé: “No puede ser verdad”. No podía creer que fuera real y que fuera perfecta para nosotros. Se lo conté a mi supervisor e hice rápidamente unos cálculos para ver lo productiva que podría llegar a ser». Una vez que Yacin supo más sobre INSTI, luchó para que el Departamento de Salud local comprendiera su valor a la hora de llegar a sus poblaciones clave. Les dijo: «Sé que va a funcionar. Van a tener un problema con las otras pruebas porque sé que la gente no va a esperar los 20 minutos. Muy, muy pocas personas lo harán en esta situación. Pero pueden esperar 60 segundos».
Yacin explica que el proceso con INSTI sencillo, independientemente del lugar donde se realice la prueba. «Con INSTI no INSTI esperar ni volver en otro momento. Rellenamos los formularios y nos encargamos de la parte más laboriosa del asesoramiento mientras la persona come o bebe… Cuando hacemos la prueba, solo tienen que esperar 60 segundos y pueden marcharse con el resultado en la mano. Podemos seguir asesorándoles después del resultado y proporcionarles cualquier tipo de apoyo que puedan necesitar». Con INSTI, dice, pueden realizar pruebas a más personas y ofrecer un proceso fluido que incluye asesoramiento y consejos sobre la prevención del VIH.
Mientras Yacin habla, su dedicación a ayudar a los demás es evidente. Afirma: «Cuando trabajas para una organización sin ánimo de lucro, el dinero no puede ser tu única motivación. El simple hecho de saber que puedes ayudar a alguien no tiene precio. Esa es la sensación más gratificante. Sacar a la gente de la calle, llevarla a rehabilitación y conocer su estado es muy importante. También lo es conseguir que la gente comprenda lo vital que es el tratamiento y poder ponerla en contacto con los servicios de atención o derivarla a mis compañeros de trabajo. Al ofrecer pruebas y asesoramiento, ayudamos a tranquilizar a las personas asegurándoles que estaremos ahí para ellas sea cual sea el resultado, y les recordamos que no están solas».