Han pasado dos semanas desde que el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (NICE) publicó un nuevo borrador de directrices en el que se establece que a los adultos y jóvenes que vivan en una de las 20 zonas administrativas locales con una prevalencia extremadamente alta del VIH se les debe ofrecer la prueba del VIH, tanto en visitas rutinarias como en visitas de urgencia.
La legislación permitirá que se ofrezca la prueba del VIH a 11 millones de personas más, lo que la convierte, por primera vez en la historia, en un servicio al que hay que renunciar expresamente.
Se espera que la legislación también aborde el estigma asociado al VIH, reduciendo parte del temor que aún rodea a las pruebas del VIH.
La profesora Gillian Leng, subdirectora ejecutiva del NICE, afirmó: «Ahora es más fácil que nunca acceder a las pruebas del VIH, pero sabemos que aún hay mucho por hacer, ya que miles de personas siguen viviendo con el VIH sin haber sido diagnosticadas. Queremos normalizar las pruebas del VIH para que no se consideren diferentes a cualquier otro análisis de sangre. En la actualidad existen tratamientos muy eficaces contra el VIH, por lo que ya no debería verse con miedo ni estigma».
Durante las últimas dos semanas, la reacción ha sido increíblemente positiva tanto entre el público como entre las organizaciones benéficas dedicadas al VIH, que se han mostrado a favor de las directrices.
Terrance Higgins Trust, el mayor proveedor voluntario de servicios relacionados con el VIH y la salud sexual del Reino Unido, tuiteó que «acoge con satisfacción» las nuevas directrices sobre pruebas. Su bienvenida iba acompañada de una severa advertencia: «el reto es garantizar la disponibilidad de fondos y la adopción de pruebas innovadoras».
El renombrado médico mediático, el Dr. Christian Jessen, también comentó: «Esto DEBE convertirse en una prueba rutinaria. En teoría, no debería haber nuevas infecciones por VIH. Tenemos los recursos para hacerlo posible».
Entre el público, la reacción ha sido mixta: la mayoría está de acuerdo en que se deberían ofrecer pruebas rutinarias a todos, pero, como siempre, habrá cierta resistencia a la idea del cambio.
Livleen Veslemes, directora de operaciones bioLytical, concluye: «Cada oportunidad de hacerse la prueba y conocer su estado serológico respecto al VIH, ya sea positivo o negativo, es importante. Este es un paso en la dirección correcta para educarnos y disipar el estigma que rodea al VIH».



