CURA DEL VIH

Entonces, ¿existe una cura para el VIH?

El VIH se identificó por primera vez hace cuarenta años y, desde entonces, la comunidad médica ha logrado avances significativos en materia de pruebas, tratamiento y desarrollo de una vacuna y una cura. Aunque todavía no existe una cura ni una vacuna, los investigadores han logrado recientemente grandes avances mediante la terapia génica y otras vías.

virus del VIH

Diferentes vías para la cura del VIH

Los investigadores y científicos creen que el mundo encontrará una cura para el VIH, pero hay diferentes vías para lograrla.

Una cura funcional puede reducir la carga viral del VIH en el organismo hasta niveles indetectables o que no causen enfermedad, pero no elimina por completo el virus del cuerpo. Aunque algunos pueden considerar los tratamientos actuales (TAR o tratamiento antirretroviral) como una cura funcional, lo ideal sería que una cura funcional suprimiera el virus sin que la persona infectada tuviera que tomar medicamentos durante el resto de su vida.

Una cura esterilizante, sin embargo, erradicaría el virus del organismo. Esa cura implicaría la eliminación del VIH de los reservorios ocultos en el organismo, es decir, de las células infectadas por el VIH en sus etapas iniciales, pero que no están produciendo activamente el virus en el organismo.

Vacunas contra el VIH

Todavía no hay vacunas contra el VIH, pero la investigación sigue trabajando en su desarrollo. Una de las líneas de investigación en curso se lleva a cabo a través del Instituto de Vacunas Humanas de la Universidad de Duke. El equipo de Derek Cain se ha centrado en un subgrupo de pacientes con VIH (menos de un tercio) que, con el tiempo, desarrollaron anticuerpos especializados capaces de neutralizar el VIH tras la infección. Si una vacuna pudiera inducir estos anticuerpos, habría esperanza de que estos destruyeran el VIH antes de que se propagara por el organismo de una persona infectada.

Aunque la COVID-19 ha tenido un impacto negativo en todo el mundo, la pandemia actual también ha traído consigo algunas buenas noticias. Basada en la molécula que indica a nuestras células que produzcan proteínas específicas, la vacuna de ARNm contra la COVID-19 ha demostrado el potencial de esta tecnología, cuya eficacia había sido vista anteriormente con cierto escepticismo. El exitoso lanzamiento de las vacunas contra la COVID ha abierto la posibilidad de utilizar esta tecnología para otras enfermedades, como el VIH. Sin embargo, se sabe que una vacuna contra el VIH será complicada debido a la propia naturaleza del virus, que pasa a formar parte del genoma humano 72 horas después de la transmisión.

Con la reciente noticia de que Moderna iniciará los ensayos en humanos de su vacuna de ARNm contra el VIH, parece que la lucha para acabar con el VIH como crisis endémica mundial y de salud pública ha recibido un impulso. La vacuna de ARNm está diseñada para preparar las células B, que tienen el potencial de producir anticuerpos neutralizantes muy potentes, actuando sobre la envoltura del virus para impedir que este entre e infecte las células. La envoltura es la capa más externa del virus que actúa como protección de su material genético. Los ensayos evaluarán la seguridad de las diferentes vacunas experimentales.

Enfoques de investigación para encontrar una cura para el VIH

Existen varios enfoques diferentes para la investigación de una cura. Aunque todos ellos son prometedores, por el momento no existe una cura.

«Activar y erradicar » —que consiste en eliminar el virus de los reservorios y destruir cualquier célula que infecte— se conoce a veces como «choque y mata».

Edición genética: consiste en modificar las células para que el VIH no infecte las células del organismo

Modulación inmunológica: este método modifica de forma permanente el sistema inmunológico para que pueda combatir mejor el VIH

Trasplantes de células madre: este método consiste en sustituir el sistema inmunitario infectado de una persona por el de un donante

Hubo dos casos de personas que se curaron del VIH

Hay dos casos en los que los investigadores han curado completamente el VIH, ambos como parte de un enfoque de esterilización.

El primero fue Timothy Brown (también conocido como el «paciente de Berlín»), quien recibió quimioterapia y un trasplante de médula ósea como parte de su tratamiento contra la leucemia en 2007. El trasplante procedía de un donante con resistencia natural al VIH y, tras el trasplante, Brown parecía estar libre del VIH.

A continuación, los médicos repitieron este resultado en otro paciente, Adam Castillejo, también conocido como el «Paciente de Londres», quien, tras el trasplante, quedó libre del VIH. En 2020, 30 meses después de interrumpir el tratamiento, Adam seguía sin tener el VIH.